En esta nota, la Junta de Estudios Históricos de Tucumán quiere realizar un merecido homenaje al señor Ventura Murga, genealogista, historiador y autor de numerosas publicaciones. Murga fue uno de sus miembros fundadores en 1966, ejemplo de seriedad académica y de honestidad a lo largo de muchas décadas. Colaboró en la Institución hasta su muerte, desempeñando numerosas funciones. Fue secretario durante largos años y su aporte más notable se puso de manifiesto en la dirección de la Revista de la Junta. No había nadie más cuidadoso y dedicado para esta tarea; desde el primer número, con infinita paciencia, recolectaba los trabajos y realizaba su minuciosa corrección. Incansable investigador en el Archivo Histórico de la Provincia y en los archivos parroquiales, dio a conocer sus hallazgos en numerosos artículos y monografías, muchos de ellos publicados en la Revista de la Junta. Fue coautor de libros como “Municipalidad de San Miguel de Tucumán. Origen. Evolución. Obras”; “San Miguel de Tucumán, las calles y sus nombres”; “Historia de Trancas”; “Historia de la Justicia y la Abogacía en Tucumán”; “Los López de Vera (1710-2014”) y “Tucumán, el libro del siglo”, entre otros. Era uno de los grandes genealogistas argentinos, respetado y reconocido por distintos centros académicos. También se ocupó de los museos históricos. Fue miembro de las Comisiones de Amigos del Museo Avellaneda y de la Casa Histórica y, por su gestión, se recibieron importantes donaciones vinculadas al coronel Juan Crisóstomo Álvarez, entre ellas dos grandes óleos y diversos documentos. En 1991, por ley del Congreso, presidió la Comisión Nacional encargada del traslado de los restos de Juan Bautista Alberdi a Tucumán. Se destacaba por su sobrio modo de ser. Era un caballero de distinguidos modales y generoso con sus conocimientos; favoreció a muchos historiadores y ayudó a la Junta a seguir adelante en momentos difíciles. Al cumplirse 60 años de la Institución, en junio de 2026, se le rindió homenaje, junto con los demás miembros fundadores ya fallecidos, en reconocimiento a su labor. Hace unos días se publicó una carta con conceptos muy ofensivos (“Por falta de rigor científico o por falta de moral”, de María Liliana Aráoz), que rechazamos enérgicamente. En ella se cuestiona una obra editada en 2014 y, dado que Murga falleció en 2019, ya no puede responder. Quienes lo conocimos sabemos que jamás habría actuado de mala fe ni se habría dejado presionar en la seriedad de sus investigaciones. La Junta de Estudios Históricos de Tucumán reconoce los méritos de Ventura Murga por tantos años de vasta labor, seria y rigurosa, y no olvidará su paso por la Institución. Fue un miembro fundador extraordinario que dedicó a ella sus mejores esfuerzos.
Sara Graciela Amenta, María Lelia García Calderón y Elena Perilli de Colombres Garmendia y otras firmas
Junta de Estudios Históricos de Tucumán